Cómo liberarnos de la culpa tras un atracón

Empezaré diciendo que el sentimiento de culpa es una emoción que nos ayuda a adaptarnos mejor a nuestro entorno. Y que por lo tanto, si sabemos gestionarla, puede jugar a nuestro favor.

Bien, me explicaré mejor: si realizo una acción que traspasa mis normas éticas, por ejemplo, hablar mal a mi madre, la culpa aparecerá para avisarme de que eso no es coherente con mis valores. Y el sentir esta emoción me ayudará a reflexionar y a modificar mis futuras conductas.

¡Hasta aquí bien! La culpa cumple una función: comunicarme que ese no es el camino que debo seguir y gracias a ella podré reparar los posibles daños y posiblemente, no volveré a repetir dicha acción. ¡Gracias culpa!

Pero… ¿qué pasa cuando sé que comer compulsivamente no es beneficioso para mi pero aún y así lo hago? ¿Tiene algún sentido que la culpa aparezca tras un atracón? NO, NO Y NO.

En este caso utilizamos la culpa como una forma de autocastigo y su función es la de mantenernos distraídas, para así no tener que atender a nuestras verdaderas dificultades, con mensajes del tipo: ¿por qué lo has hecho? ¡eres débil! ¡no sirves para nada! Y ésto, no, no sirve para nada bueno.

¿Qué podemos hacer para liberarnos de la culpa?
MI PROPÓSITO
  • El primer paso que debes dar es compartir tu dificultad con tus seres queridos: en este caso, que no puedas controlar tus impulsos frente a la comida.

Si no quieres compartirlo con tus familiares, busca alguna buena amiga o algún amigo con quien puedas compartirlo. Cuando hablamos libremente sobre algo que nos preocupa o nos angustia, deja de pesar tanto y las emociones arraigadas a dicha conducta menguan considerablemente.

«No tienes nada de que avergonzarte, ábrete al resto y comparte lo que te ocurre. quítate un peso de encima».

  • El segundo paso que debes dar es identificar cuándo sientes la culpa, si también aparece en otras situaciones y qué es lo que te cuentas a ti misma cuando la culpa te invade. Reflexiona sobre qué hay de cierto sobre todo lo que te cuentas cuando la culpa te domina.

Antes de poder liberarnos de la culpa, necesitamos familiarizarnos con ella, identificar en qué momentos llega, dónde la sentimos, qué nos decimos, cómo nos sentimos, para luego sí, poder combatirla. Puedes llevar un diario contigo y responder a éstas preguntas siempre que la sientas.

  • El tercer paso que debes dar es aceptar la culpa y no intentar luchar contra ella. Si después de un atracón aparece la culpa, acéptala como lo que es: una emoción que viene a avisarte de que aquello que haces no es lo que quieres. Y no dejes que se apodere de ti, dale las gracias y deja que se marche.

«Si sientes la culpa dale las gracias y deja que se marche. Acéptala como lo que es: una emoción que viene a darte un mensaje».

¡Sí!, sé que suena complicado, pero si conseguimos que la culpa ocupe cada vez menos tiempo en nuestra vida, poco a poco irá desapareciendo. Y así, el ciclo atracón-culpa-atracón irá perdiendo fuerza. Si después de un atracón, eres capaz de aceptar a la culpa, darle las gracias y dejarla marchar, tendrás menos posibilidades de repetir otro atracón.

Explícame:

¿VIVES LOS ATRACONES EN SILENCIO?

¿SIENTES CULPA EN OTRAS SITUACIONES?

¿DÓNDE LA SIENTES? ¿QUÉ ES LO QUE TE DICES?

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