Abrázame

Y de repente llega, como siempre, sin avisar. Llega para ponerte el mundo patas arriba. Para que te cuestiones, para que ahondes en lo más profundo.

Y te asustas, te da miedo, porque tú no la has llamado, pero aún y así ella ha llegado, como siempre, sin avisar.

Y tú, no tienes más remedio que parar. Parar para mirarte, para objetarte, para tiritar…

Y resulta que lo que antes te valía, ya no lo quieres, lo que antes era importante, ahora ya no lo es tanto.

Y tú no sabes qué hacer con esos huecos que quedan vacíos, no sabes de qué llenarlos y ni tan siquiera sabes si la que creías que eras, eres realmente.

Y tu cuerpo también la nota, y se estremece y se tambalea como lo hacen las olas del mar, de un lado hacia otro.

 Y tu mente lo acompaña, con pensamientos sin sentido, y otros con algo más de sentido. Y entre tanta oscuridad ves un rayo de luz, al fondo, muy al fondo, indicándote el camino.

Y lo ves cuando rompes con todos tus esquemas preconcebidos, cuando dudas de todo, hasta de ti misma. Te desmontas, pieza por pieza, para quedarte sin nada, y volver a empezar.

Y no, no es fácil, pero para eso ha venido ella, para ayudarte porque tú sola no puedes hacerlo.

Para que rompas tus máscaras hasta que solo queden migajas. No puedes hacer otra cosa.

Y abrázala, abrázala muy fuerte porque ella está aquí para ayudarte, ella ha venido para que te des cuenta.

La tristeza ha venido para enseñarte el camino.

2 Comments
  • F

    07/07/2016 at 7:52 pm

    Ostras! Que texto más precioso Marta. En este punto ando. Gracias por expresarlo por mi.