Alimenta tu Esencia | Lo único que necesitas para ser feliz
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Lo único que necesitas para ser feliz

Estamos inmersos en una sociedad que nos anima día tras a día a ser la mujer perfecta. Anuncios, redes sociales, revistas, libros… Están llenos de mensajes del tipo: “tienes que ser feliz”, “tienes que cuidarte”, “tienes que viajar”, “tienes que comer saludable”, “tienes que…” Y así una infinita lista.

Y claro, tú te acabas creyendo que para ser feliz tienes que ser la hija perfecta, la hermana perfecta, la novia perfecta, la madre perfecta… Y además de todo eso, tienes que ser muy buena profesional, así que para ello, tienes que estudiar una carrera, un máster, otro máster, leer, ir a cursos, conferencias…

Y no solo eso, sino que al mismo tiempo tienes que cuidar tu cuerpo, porque si no, significa que no te quieres, o eso dicen. Y por supuesto, no te olvides de la alimentación, que tiene que ser sana, porque ya saben eso que dicen: eres lo que comes, a pesar de que cada día estés envuelta por anuncios que te invitan a comer mierdas, tú tienes que comer sano.

¡Ah! Y también tienes que vestir bien, elegante, para causar buena impresión en el trabajo y depilarte las piernas, los sobacos, el chumino… hasta no dejar ni un solo pelo. ¿Y lo mejor? Que todo esto, tienes que hacerlo en 24 horas que el día tiene. Y claro, también tienes que relajarte y encontrar momentos para ti, eso es lo más importante. ¿Irónico, no?

¡Y se me olvidaba! También tienes que viajar mucho para poder colgarlo en las redes sociales. ¡Aish! Perdonad, quería decir para conocer otras culturas y paisajes… ¡qué cabeza la mía!

Y mañana otro día más, en el que tienes que trabajar muchísimo porque lograr aquello que deseas tiene que ser sacrificado, sino, parece que no vale. En definitiva, vivir para cumplir lo que la sociedad dice que es lo ideal, lo perfecto.

Y cuando pretendes llegar a todo, puede resultar agotador, ¡es agotador! Pero tú siempre con una sonrisa, porque claro, los libros, las películas, las frases inspiradoras… dicen que cuando sonreímos estamos más guapos, y claro, tú por encima de todo, lo que quieres estar es guapa y agradar.

Y de repente aparece la culpa, tan simpática ella… Porque te has comido un donut, o no has pasado tiempo con tu hijo, o no has hecho ejercicio, o no has leído aquel libro que te recomendaron tanto. Y lo único que has hecho ha sido desplomarte en el sofá sin pestañear hasta la hora de dormir. ¿Qué podías hacer sino?

Y también aparece la ansiedad, ¡maldita ansiedad!, a quien le decimos que no la queremos ver más, que se vaya bien lejos. Y también aparece la tristeza, nuestra querida amiga, y nos sentimos culpables por no estar tan motivadas como deberíamos, o como dicen que deberíamos estar. ¿No te sigue resultado irónico?

Pero… ¡Querida mía! A ti no te ocurre nada, tú no estás enferma, ni tienes ningún trastorno. Vives en una sociedad enferma, así que no pretendas no tener síntomas, porque éstos, responden a lo que la sociedad exige, la sociedad demanda.

¿Pero sabes qué? Que no debes preocuparte, porque de repente, puede llegar un día en el que te das cuenta de que la perfección no existe. Te das cuenta de que es un concepto inventado para llenarnos de falsas ilusiones, para que busquemos sin cesar aquello que nunca llega y acabes saciando tus verdaderas necesidades con cosas materiales, que en realidad, no sirven para NADA.

Te das cuenta de que eres tú la que te estás exigiendo, porque realmente a la gente no le importa tanto que tengas o no un máster, o que lleves el sobaco depilado. Al fin de cuentas, a nadie le importa demasiado tu vida, pero tú sigues empeñada en demostrarles a los demás que tu vida parece perfecta. Pero solo es eso, una ilusión que tú te has creído, pero que nadie más se cree.

Y de repente, puede llegar ese día en el que aparezca en tu mente, o en tu corazón aquella niña rebelde, que protestaba aún sin tener razón, que reía a carcajadas o que lloraba porque aquel chico que tanto le gustaba, no le hacía caso. Ves a aquella niña que tenía claro que no quería vivir para trabajar, sino que quería trabajar para disfrutar de la vida. Esa niña que no se esforzaba por ser perfecta, sino que tenía suficiente con ser.

Y aprendes la lección, de que lo único importante de esta vida es eso: ser. Eso es lo único que necesitas para ser feliz. Y que no pasa nada si mandas a alguien a la mierda, o das un portazo porque tienes un mal día, o ríes hasta que te duela la barriga sin motivo aparente, o lloras porque tu cuerpo te lo pide… Lo que sea, mientras seas.

Aprendes, que la vida no se trata de conseguir objetivos uno tras otro, sino de ser mientras consigues o no, aquello que deseas. Aprendes que debes encontrar tu propio equilibrio, y no el que se supone que es el ideal. Aprendes que solo tú sabes que es aquello que te hace feliz, y que nada tiene que ver con lo que te intentan vender. Aprendes que la vida pasa rápido, muy rápido y que lo que más deseas en este mundo es disfrutar del momento presente, sea, como sea, pero sin presiones.

Aprendes que te esfuerzas tanto en conseguir aquello que deseas (un trabajo mejor, un coche nuevo, un viaje) que olvidas todo aquello que sí tienes. Y te das cuenta de que la felicidad está aquí, en el ahora, en el presente. Te das cuenta de que tienes mucho que agradecer, y que tienes todo lo que necesitas para ser feliz, sin importar si cumple o no con los patrones establecidos . Te das cuenta de que jamás nada material podrá suplir aquello que te hace tan y tan feliz. Te das cuenta de que la felicidad no se consigue, que la felicidad se siente y que está aquí y ahora, en este mismo instante, en este mismo lugar.

Y es entonces, cuando empiezas a vivir…

¿Te esfuerzas por parecer perfecta?

¿Sientes que no llegas a todo?

¿Te pasas todo el día haciendo cosas sin parar?

¡Explícame cómo te sientes!

 

 

 

 

2 Comments
  • Kathe Ruiz

    06/05/2016 at 2:28 pm Responder

    Me llegó en el momento del día perfecto, es fácil caer en lo que la sociedad quiere de ti, y olvidamos que lo único que en verdad importa es lo que nos haga felices. Admiro mucho tu manera de pensar y tu libertad al escribir, siento que lo haces con mucho amor, gracias! Un abrazo desde Perú.

    • Marta García Psicóloga

      10/05/2016 at 8:17 am Responder

      Mil gracias Kathe, me he alegrado enormemente al leer tu comentario 🙂 Es muy fácil dejarnos arrastrar por la sociedad, y es por eso que tan importante es que siempre tengamos muy en mente qué es aquello que nos hace realmente felices. Un abrazo gigante!

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