Guía rápida para comenzar a comer consciente

Antes de nada, empezaremos dando alguna idea sobre qué es eso de comer consciente que tanto se escucha últimamente.

¿Qué es comer consciente?

Comer consciente es una práctica que no tan sólo se ve reflejada en la manera en la que comemos, sino que se trata de una práctica que también provoca cambios en nuestro interior. Y es por eso que es tan  I M P O R T A N T E que, al menos, nos demos la oportunidad de intentarlo.

Comer con consciencia no entiende de ritmos, ni de tiempos. Sino que se trata más bien de un proceso natural que va ocurriendo al ritmo que a cada uno le conviene.

Mindfulness, la practica que utilizamos para comer con atención plena, es una capacidad que todos poseemos, pero que no todos cultivamos. Así que no hay excusas que valgan.

“Mindfulness es ser totalmente consciente de lo que sucede tanto en tu interior (mente, cuerpo y espíritu), como fuera, en tu entorno, sin juicio ni crítica”.

Así pues, comer consciente se trata de observar todas nuestras sensaciones, pensamientos y emociones que surgen a la hora de comer. Con una actitud curiosa y amigable.
 

Parece sencillo, pero la realidad es que comer conscientees más bien se trata de un arte. A través del comer atentos, podemos transformar el aburrimiento en diversión, la angustia por conexión, la apatía por excitación… Y es que el aburrimiento, la angustia, la apatía… son un reflejo de la falta de conexión.

Lo explicaré con un ejemplo: Imagínate que llegas a casa después de un día difícil, has discutido con un compañero de trabajo y estás muy angustiada. Cuando llegas a casa te dispones a explicárselo a tu pareja, y esta, te escucha mientras mira la tele. Tú percibes que no está poniendo toda su atención en ti y esto todavía te desanima más, generándose en ti hambre de contacto o intimidad.

Con la comida pasa exactamente lo mismo, si no llevamos toda nuestra atención al momento presente, al momento en el que estamos ingiriendo el alimento, seguiré sintiéndome hambrienta e insatisfecha.

Exploremos ahora qué tal es tu relación con la comida, para más adelante iniciarte en la práctica.

Señales de una relación saludable con la comida.

  • Te sientes feliz y plena cuando no estás comiendo. La comida no es tu única fuente de satisfacción y placer.
  • Dejas de comer cuando te sientes lleno y puedes dejar comida en el plato sin sentir que es una aberración.
  • No comes si no tienes hambre.
  • Comes una gran variedad de alimentos.
  • Mantienes un peso equilibrado, sin necesidad de pesarte más que 1 o 2 veces al año.
  • No cuentas calorías ni te tienes que dar “permiso” para comer ciertos alimentos. Lo comes por disfrute sin plantearte engorda o deja de engordar.
  • La comida no te condiciona, ni es el centro de tu vida. Haces planes sin pensar si en ellos habrá o no comida.

Señales de una relación no saludable con la comida.

  • La comida es una de las pocas fuentes de satisfacción y placer de tu vida. Si no estás comiendo, sientes un vacío en tu interior.
  • No puedes dejar de comer a pesar de que te sientas lleno. Te acabas toda la comida de tu plato a pesar de no querer más.
  • Comes aún sin tener hambre a deshoras.
  • Tu peso suele fluctuar bastante y te pesas muy a menudo.
  • Cuentas calorías y decides si comerte ciertos alimentos basándote en lo restrictiva que ha sido tu dieta los días de antes.
  • La comida es el centro de tu vida. Tus planes tienen que ver con comida y tu tiempo libre está relacionado con más comida.

Bien, tanto si tu relación es buena, mala o regular, no debes preocuparte, ni mucho menos juzgar. Sino, esta practica no tendría ningún sentido. Se trata de que tomes más consciencia sobre tus hábitos actuales, para entonces, simplemente observarlos.

Recuerda:

"No me libero al tratar de ser libre, sino al simplemente notar cómo me aprisiono a mí mismo en el momento en que me aprisiono"

Ahora, nota cómo es tu relación con la comida y ¡adelante!

Guía rápida para comer atentos.

Tanto si tienes una buena o mala relación con la comida esta guía es para ti. Ya que como comentamos anteriormente, esta práctica es mucho más que notar los alimentos en mi boca, o en mi estómago. Sino que se trata de tomar consciencia de mis estados internos (pensamientos, sensaciones, emociones...)

1. Empieza explorando el momento presente

Explora tu momento presente. Observa tu entorno, tu cuerpo, tu postura… Y realízate estas preguntas antes de empezar a comer.

  • ¿Tengo hambre realmente? Puntúa cuanta hambre tienes del 0 al 10.
  • ¿Dónde siento el hambre?
  • ¿Qué parte de mí tiene hambre? (estómago, corazón, esencia, mente…)
  • ¿Necesito algo más, aparte de comida en este preciso momento?

Una vez has respondido de manera sincera las preguntas anteriores, observa el alimento con los ojos. Fíjate en su textura, forma, color… ¿Te recuerda a algo? ¿A qué te inspira? ¿Qué te dice la mente sobre este alimento?

2. Huélelo

Ahora acércatelo a la nariz, lentamente y huélelo una y otra vez, tantas veces como necesites hasta que tu nariz se refresque. ¿Te recuerda a algo? ¿Te transporta a algún lugar? ¿Qué te dice tu mente sobre este alimento? ¿Se despierta en ti alguna sensación/emoción?

 

3. Muérdelo

Ahora le toca a la boca. Mételo en la boca pero todavía no lo muerdas. Dale vueltas en la boca, pásalo por tu encía, debajo de la lengua, explóralo. ¿Qué sientes? Experimenta su textura. Y entonces sí, muérdelo muuuy lentamente.

4. Comételo

Después de masticarlo con lentitud, trágatelo. Nota los cambios de textura y sabor que se producen en tu boca. Date cuenta de si se ha quedado algún trozo restante en la boca. Observa a tu lengua ¿qué hace después de tragarte el alimento? ¿Mantienes el sabor en tu boca? ¿Durante cuánto tiempo? ¿Sientes lleno el estómago? ¿Te sientes satisfecho? ¿Necesitas seguir ingiriendo?

5. Toma conciencia

Sé consciente de las sensaciones de tu estómago al tener el alimento en él. ¿Se siente vacío? ¿Agradablemente lleno? ¿Empachado?

¿Qué sonidos emite? Sé consciente de cualquier sensación interna de presión, movimiento, calidez o frialdad.

Una vez que hayas ingerido la mitad de tu comida, deja de comer y destina un par de minutos a evaluar tu hambre estomacal. Después decide si continuar o no comiendo.

¿Por qué comes si no tienes hambre?

Si realizas con atención todos pasos anteriores en al menos, una comida al día, estoy segura descubrirás muchas cosas de ti misma y señales de tu cuerpo que antes ignorabas.

Aún y así, en este apartado te animo a que explores conmigo por qué comes cuando no tienes hambre.

Cada vez más personas son conscientes de que comen en un intento de llenar un agujero, no en el estómago, sino en el corazón.

Contesta esta preguntas lo más sinceramente posible:

¿Comes cuando te sientes sola? ¿Comes cuando terminas una relación? ¿Comes cuando pierdes algo (un trabajo, una persona…)? ¿Comes cuando te sientes aburrida?

Todo esto son maneras de un intento de cuidar de nosotros mismos, un intento de llenarnos, de sentirnos más plenos. Pero debes comprender que la comida que metes en el estómago nunca llenará ese vacío, ni calmará esa angustia de tu corazón.

Te animo a que te inicies con esta maravillosa práctica y me cuentes qué tal te ha ido ♥

               

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