Deja de esperar y responsabilízate de ti misma

¿Esperas a que el otro se comporte de manera diferente para poder ser feliz?

¿Esperas a que te pregunten cómo estás para poder explicar cómo te sientes?

¿Esperas a que tu entorno sea favorable para poder sentirte mejor?

Si la respuesta es que sí, debo decirte que esperando, esperando… te estás escapando de ti misma. De tu responsabilidad. La responsabilidad de reclamar aquello que sí te pertenece, aquello que sí necesitas o aquello que tanto deseas.

Y le estás otorgando mucho poder a tu entorno, a tu jefe, a tu pareja, a tu madre, a tu padre, a la vida… Y ellos no van a cambiar, y si lo hacen, será cuando sientan la necesidad, o cuando el curso natural de la vida haga que sucedan los cambios. Pero por ti… ¡no!, por ti no lo harán, y mucho menos si tan solo esperas a que lo hagan y tú no haces nada por provocar esos cambios.

¿Necesitas más atención? ¡Reclámala! ¿Necesitas que te escuchen? ¡Reclámalo! Es tu responsabilidad, la responsabilidad de hacerte cargo de tus emociones, de tus sensaciones. Si esperas a que otro te calme, o a que la vida vaya a tu favor para estar mejor, siento volverte a decir que esto no va a suceder.

Tú eres la única que puede generar estos cambios que tanto deseas. Si sientes la necesidad de decir cómo te sientes, hazlo, y no esperes a que te pregunten. Si sientes la necesidad de que x persona te trate de manera diferente, házselo saber, y no esperes a que por arte de magia, adivine tus pensamientos. Y si esperas a que tu entorno sea más favorable, céntrate en aquello que tú sí puedes hacer.

Y si aquello que tanto deseas llega, que sume. Pero si aquello que tanto deseas todavía no llega, que no reste. Céntrate en aquello que depende de ti, en tu camino y en qué es lo que puedes hacer tú para aproximarte cada día más a aquello que tanto te gustaría que sucediera.

  • Deja de esperar que te traten con el respeto que te mereces, si tu misma no te respetas. Reflexiona sobre cómo te tratas y que autoconcepto tienes de ti misma. Reflexiona sobre cómo te afecta el trato que te dan y cómo te sientes al respecto.
  • Deja de esperar a que todos opinen igual que tú. Confía en tu criterio, ¡repítete a ti misma que tu criterio es igual de válido que el del resto! Y lo más importante, créetelo. Porque si te molesta que otros opinen diferente que tú es porque eso te hace dudar sobre tu propio criterio.
  • Deja de esperar aprobación y empieza a buscarla dentro de ti misma. Cuando te apruebes, no te afectará si el resto lo hace o no.
  • Deja de esperar que el resto sepan cómo te sientes. Ellos no tienen una bola mágica y pueden adivinar cómo te encuentras. Expresa todo aquello que necesites y si sientes alguna tensión con alguna persona, exprésala.
  • Deja de esperar que los demás se comporten o sean como a ti te gustaría. Cada uno tiene sus propias batallas, su propio camino. Todos estamos aprendiendo, intentando mejorar. Céntrate en tu lucha y acepta que no todos tienen que seguir tu mismo camino, o tu mismo ritmo. Sé paciente.
  • Deja de esperar que todos te quieran o te admiren. Es imposible. Siempre habrá alguien a quien no le gustes, o no te valore… Así que céntrate en quienes sí lo hacen, céntrate en aquellas personas con las que puedes expresarte tal como eres. Quiérete mucho.
  • En definitiva, deja de esperar.
MI PROPÓSITO

Respóndete a estas preguntas.

  • ¿Qué es lo que esperas que suceda para poder estar mejor?
  • ¿Qué estás haciendo para que estas cosas que esperas sucedan?

Si la respuesta es nada, reflexiona sobre qué podrías hacer y ponte manos a la obra.

Si ya estás haciendo algo, paciencia, porque ya estás en el camino que sí quieres, del que sí te responsabilizas.

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