Acepta tu cuerpo, acepta tu templo

Si piensas que voy a empezar diciéndote que te tienes que gustar seas como seas, blablablabla... estás equivocada. Soy consciente de que habrán partes de ti que no te gusten y que te gustaría que fueran diferentes, pero por desgracia o por gracia, en la vida no todo nos gusta, pero no por eso lo rechazamos o no lo aceptamos. De lo que vengo a hablarte va más a allá del agradar o no, se trata de aceptar. Seguramente que haya alguna cosa del cuerpo de tu pareja, madre, amigos, etc. que no te guste, pero no por ello lo rechazas. Sino que lo más problable es que hayas sido capaz de apreciar todo aquello que si te gusta y sacarle un punto de humor a aquello que no tanto. Pues bien, ¿por qué con tu cuerpo no puedes hacerlo? ¿por qué lo rechazas? ¿por qué eres tan dura con él?

"Se trata de aceptarlo tal y como es, para que pueda existir, pueda ser y darle un lugar en nuestro día a día".

Te diré algo: gracias a él puedes reir, llorar, sentir, bailar, saltar, gritar, caminar, gracias a tu cuerpo puedes AMAR. Es tu templo, es donde reside tu esencia y si no lo aceptas, estás negando una parte de ti. Tú no tienes un cuerpo, tú eres un cuerpo. Por lo tanto, ¿qué sentido tiene rechazarlo? Y no te digo que te guste tal y como es, sino que lo aceptes tal y como es, para entonces sí, intentar mejorar todo aquello que no te gusta y que tu cuerpo sea la mejor versión posible, que eso no es lo mismo, a que sea perfecto. En muchas ocasiones no podemos cambiar aquello que tanto nos molesta de nosotras mismas  porque no hay una aceptación previa, y por lo tanto, es como si no existiera, lo niego, lo rechazo. Y así es muy dificil poder mejorar algo.

Lo rechazas porque no es perfecto y te niegas a intentar que esté más saludable, te niegas a que ocupe un lugar en tu vida. Te niegas a que fluya, a que exista y por eso tu cuerpo te grita.

Y voy confesarte algo: la perfección no existe. Y si hay algo que se parece a la perfección es la aceptación. Porque si lo acepto significa que puedo ser feliz, con 1 o 2 michelines de más, con o sin celulititis. Y eso, suena a perfecto.
MI PROPÓSITO
  • Para poder aceptar a nuestro cuerpo, primero debemos conocerlo. Así que te propongo que cada día busques un par de minutos a solas, donde poder estar tú y tu cuerpo desnudo. Ponte frente a un espejo y míralo, acarícialo, pon atención a aquellas partes de él que rechazas, que niegas y no lo juzgues, tan solo contemplalo tal y como es.
Soy consciente de que es un ejercicio difícil y que las primeras veces te costará un mundo. Pero creeme, todo se trata de constancia y llegará un día que sentirás que la angustia que sentías al principio al focalizarte en esas zonas, ya no es la misma. Llegará un día que sentirás que puedes aceptarlo  tal y como es. Ese día podrás empezar a cuidarlo como se merece.
  • Deja que tu cuerpo se exprese. Da un camino largo y calmado donde tu cuerpo simplemente fluya. Ponte tu canción favorita y salta y baila como una loca. Canta como si fueras Beyoncé. Ponte música relajante y presta atención a todas las zonas de tu cuerpo. Date un baño caliente y acaricialo lentamente.
Nuestro cuerpo necesita expresarse, a través del movimiento y de la conciencia. Hacer ejercicio, bailar, cantar, dedicarle 5 minutos al día de atención plena para darnos cuenta de que existe, de que somos un cuerpo... Son algunas de las cosas que puedes hacer para que poco a poco vaya liberándose.
Explícame:

¿Niegas a tu cuerpo?

¿Estás dispuesta a darle un lugar en tu vida?

 

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